Los caballos son animales sociales, amantes del espacio, quisquillosos con la comida y naturalmente aprensivos en nuevos entornos. Sin embargo, habitualmente son tratados como si fueran animales solitarios, de esos que viven en guaridas, y desayunan, comen y cenan como si fuesen personas, ¡y hasta deberÃan comportarse como tales!
Sabemos que los caballos son extremadamente sensibles y perciben el mundo de un modo bastante diferente al nuestro. Ven los colores de forma diferente, su oÃdo es más agudo que el nuestro, su olfato es formidable… su instinto de huida es el que constantemente estamos intentando suprimir con cualquier método de entrenamiento.
El estrés y el aburrimiento que llegan a padecer los caballos se demuestran con los vicios de cuadra que en tantas ocasiones observamos. El dolor también se expresa con la falta de colaboración al trabajar, en la apatÃa, los ollares arrugados…
Aunque es fácil y cómodo, y en realidad importante caer en una rutina, 100 maneras de mejorar el comportamiento de su caballo nos vuelve a recordar que vale la pena reciclar los hábitos en los establos, que podemos reducir el estrés y el aburrimiento del caballo estabulado, que es posible aliviar los vicios de cuadra, que es importante encontrar el equipo adecuado y que no hay que dejar de investigar terapias alternativas para fomentar el bienestar del caballo, ganarse su confianza, y tratarlo con empatÃa.
En este artÃculo, hemos extraÃdo unas cuantas maneras de mejorar el comportamiento de tu caballo, una pincelada de los prácticos consejos que nos ofrece Susan McBane:
Comprender la jerarquÃa de la manada
Uno de los temas más controvertidos en el campo del comportamiento equino. Algunos expertos mantienen que definitivamente existe una jerarquÃa, mientras que otros aclaman que no es asÃ. Pero la mayorÃa de los propietarios de caballos ordinarios aseguran que sà existe.
¿Cómo están estructuradas las manadas de caballos salvajes y domésticos?
La respuesta a esta pregunta es, ¡de forma muy diferente! Las manadas salvajes están formadas por un semental y hembras adultas con sus crÃas. Las manadas son principalmente grupos familiares, aunque a veces haya yeguas nuevas que se incorporen a un grupo existente. El núcleo a largo plazo de la manada consta de las yeguas y su descendencia. Aparte de la reproducción, se apañan bien sin el semental, el cual es en realidad un miembro temporal en la vida de la manada. La mayorÃa de ellos sólo son dominantes durante unos pocos años mientras están al máximo de sus cualidades fÃsicas y son capaces de disuadir a los usurpadores.
Las manadas domésticas generalmente están formadas de una mezcla variopinta de caballos castrados y yeguas, ponis y caballos-excepto en una granja de crÃa, donde la estructura de la manada puede que sea más natural. Sólo en la propiedad privada existe la estabilidad en la estructura de la manada, y no siempre entonces. En un centro de pupilaje, por ejemplo, los propietarios y sus animales vienen y van con frecuencia: una situación poco natural, en lo que a caballos se refiere.
¿Hay un lÃder o no?
A raÃz de muchos años de experiencia y observación, yo propondrÃa que sà existe una jerarquÃa de algún tipo, pero que no es totalmente clara. A menudo existe una yegua mayor, sabia y segura de sà misma (no necesariamente vieja) cuyo ejemplo siguen otras, y pueden existir castrados que se comporten como sementales e intenten apoderarse de las yeguas.
Sin embargo, desde un punto de vista práctico, las amistades individuales independientemente del sexo son mucho más importantes para los caballos que el estatus. Si los caballos se llevan bien no hay necesidad de separarlos. Y juntar a los caballos que no se llevan bien entre ellos conduce a una situación potencialmente peligrosa, particularmente porque la mayorÃa de los caballos domésticos están herrados.
En casos de sobrepoblación de caballos puede haber más tensión, y existe más probabilidad de que se cree una especie de jerarquÃa. El exceso de animales en un solo recinto es relativamente común en la situación doméstica moderna. Sin embargo, mi experiencia me demuestra que si se sueltan amigos de ambos sexos juntos y se les proporciona suficiente espacio, es improbable que haya problemas.
Existe polémica sobre si los caballos necesitan o se proporcionan los unos a los otros liderazgo tal y como lo conocemos. Indudablemente los caballos siguen el ejemplo de otros, y los jóvenes casi siempre observan a los más mayores en este sentido y les respetan. Con el tiempo, aprenden que los adultos normalmente saben más cosas. Los caballos tÃmidos también confÃan en aquéllos más seguros de sà mismos a la hora de pedirles “consejo.”
Cómo ser el lÃder del caballo
Para ser el lÃder de su caballo, usted debe ser:
- Calmado y tranquilo – para que el caballo sienta que no hay nada alrededor de lo que tener miedo.
- Firme – porque si se es firme pero no endeble ni bruto, transmite seguridad en sà mismo, cosa que los caballos encuentran reconfortante.
- Positivo – si se muestra positivo, el caballo siente que usted tiene la situación controlada y que puede confiar en usted.
Hay otras cualidades que son necesarias, tales como:
- Dulzura y amabilidad, pero con cierta firmeza.
- EmpatÃa, de modo que pueda ver y sentir el punto de vista de su caballo.
- Conocimientos técnicos, que puede adquirir con la ayuda de libros, clases y cursos, para saber lo que hay que hacer.
- Criterio, que deberÃa desarrollarse a partir de la correcta experiencia.
- Una buena actitud, la cual combina todo lo anterior.
¿Podemos aspirar a disfrutar de una camaraderÃa equitativa con nuestros caballos?
Mi respuesta personal es “casi.” Basándome en muchos años de experiencia y observación, creo que deberÃamos aspirar a conseguir un grado de asociación casi-equitativa del 51:49 a nuestro favor.
Conseguir el equilibrio correcto
Algunos creen que deberÃamos construir una relación mutuamente beneficiosa, basada en la consideración, la confianza, el respeto, etc., para que ninguna de las dos partes sea superior a la otra. Por el contrario, otras personas piensan que los caballos siempre tienen que ser serviciales con nosotros, mostrando obediencia y sumisión (una palabra que todavÃa aparece en las hojas de puntuación de algunas pruebas de doma clásica). De hecho, muchos tradicionalistas siguen describiendo al caballo como “un buen sirviente” lo cual expresa que el caballo “sabe quién es el jefe.”
En mi opinión, ninguno de estos puntos de vista es procedente para alcanzar una buena y segura relación con los caballos. Aunque hay gente a la cual el uso de la palabra “liderazgo” le parece inapropiada, a mà no se me ocurre ninguna mejor para expresar lo que los caballos necesitan de nosotros: confianza, educación, seguridad en uno mismo, empatÃa, protección, firmeza, positivismo, dirección, orientación, estimulación y respeto mutuo (entre otros). Son muchas cualidades, pero todas ellas tienen un valor inestimable a la hora de tratar con caballos con eficacia e imparcialidad.
Según mi experiencia, en la mayorÃa de las relaciones humano-caballo siempre hay lugar para dar y tomar, pero cuando la situación lo requiere, los caballos deben hacer lo que les pedimos. Los caballos han nacido en una sociedad aliena a ellos; no son capaces de tomar decisiones en situaciones de vida o muerte como el tráfico. Tenga en cuenta lo siguiente: los caballos siempre pensarán como los animales de presa que son. Cuando se asustan, su primer instinto es sobresaltarse y huir al galope, y quizás pensar después. Un caballo de deporte pesa media tonelada de media, y puede pasar de cero a 48 km/h en tres o cuatro segundos sin pensar ni adónde va, ni en nadie que esté encima o cerca ¿Quiere usted realmente involucrarse en algo asà y no ser el lÃder? Mi firme opinión es que los caballos no sólo necesitan un buen liderazgo, sino también que la mayorÃa de ellos realmente lo desean.
Asà que, ¿cuál es la solución?
Actualmente hay mucha gente, con muchas creencias diferentes, que pueden ayudarle a educar a su caballo y socializarlo dentro de una sociedad humana. Soy consciente de que más y más caballos y ponis no han gozado de esta ventaja en la vida. La gente más eficiente también le enseñará a continuar con la educación de su caballo, nunca le maltratará ni le golpeará, ni le dirá a usted que lo haga, y escuchará sus opiniones y preguntas.
Cómo ganarse la confianza del caballo
La confianza es importante para todos los animales, incluidos los humanos. Si usted está con alguien en quien no confÃa, se sentirá solo o incluso asustado. Los caballos viven en manada y normalmente tienen al menos un amigo u otro caballo del que se fÃan, como un progenitor o un miembro mayor de la manada. Los caballos domésticos muy a menudo trabajan por su cuenta, pero con nosotros, asà que la confianza es crucial.
Personalidades equinas
El problema con muchos caballos mal tratados o que sufren un manejo deficiente, o que no han sido tocados en absoluto, es que nunca han tenido ninguna razón para confiar en los humanos. Incluso si realmente no recelan de nosotros, nos conocen poco porque nadie se ha molestado en conocerlos a ellos, manejarlos o enseñarles lo básico sobre las normas, modales e interacción social humano-caballo.
Los caballos que no son extrovertidos y seguros de sà mismos por naturaleza, sino que más bien miran a los demás para saber qué hacer, buscando orientación y protección, pueden rápidamente volverse miedosos y ponerse a la defensiva en situaciones que les resultan desconocidas o inquietantes, y esto es potencialmente peligroso por todo lo que implica. Por otro lado, aquéllos que son más valientes y están más seguros de sà mismos podrÃan “ponernos a prueba” para ver lo fácil que resulta intimidarnos-aunque me he encontrado con algunos ejemplares que parecen sentirse tan superiores que la dominación en cualquiera de sus formas les resulta innecesaria, a menos que se les trate mal.
La mejor forma de ganarse su confianza
No hay duda de que los caballos responden mejor a aquellos humanos que están seguros de sà mismos y, ¡como siempre! son calmados, firmes y positivos. Prefieren a la gente que no les causa malestar, dolor o miedo, que les ofrecen orientación cuando la necesitan, y de la que se pueden fiar en cuanto al cuidado de sus necesidades se refiere.
Sea lo que sea lo que usted hace con su caballo, si puede evitar hacerle daño, preocuparle o asustarle, el animal confiará en usted y se sentirá seguro en su presencia, y con lo que le pida; incluso soportará un cierto grado de incomodidad con el herrero, veterinario o dentista porque sabe que básicamente su vida, y la gente que la comparte con él, son de confianza. Este tipo de caballos buscan activamente a los humanos que conocen y en los que confÃan cuando tienen problemas, consigo mismos o con la manada, incluso llegando a pedir ayuda. Esto es un enorme cumplido para las aptitudes y actitudes ecuestres del propietario.
Compórtese con su caballo de un modo que él comprenda
Los caballos reciben méritos y escarmientos constantemente en una manada en libertad: si no, nunca aprenderÃan educación equina ni más cosas. Aprender cómo los caballos se tratan unos a otros nos ayuda a adoptar el mismo lenguaje o sistema de comunicación para llegar a ellos-estemos o no contentos con lo que están haciendo.
El lenguaje propio del caballo
Existen muchas formas de entrenar, adiestrar, educar y enseñar a un caballo. Todos los sistemas tienen como objetivo ayudarnos a conseguir que los animales hagan lo que nosotros queremos, y a que no hagan lo que no queremos que hagan. Hasta aquà todo bien, pero, ¿cómo lo hacemos exactamente?
Observe a los caballos juntos y verá dos tipos principales de comunicación que cumplen estos requisitos:
Cuando un caballo le hace algo a otro y a este último no le gusta, lo primero que hará será pellizcarle, morderle o cocearle. Además de ser una reprimenda esto también significa “lárgate.”
Cuando un caballo le hace algo a otro y a este último le gusta, éste permite que el primero se quede donde está y quizás pueda limpiarle con el labio y dientes superiores sobre la cruz.
Podemos premiar o reprender al caballo fácilmente con la voz, aunque se suele usar poco. Basta con la palabra “no” en un tono desaprobador y colocando el cuerpo erguido para darle una reprimenda y decir “buen chico” con un tono suave y relajado para premiarlo. Los caballos comprenden ambos sonidos casi mágicamente, desde el suelo o sobre la montura, si se dicen constantemente y de la forma correcta. El tono lo es todo.
También se pueden demostrar elogios, de nuevo desde el suelo o sobre la montura, masajeando firme y lentamente la cruz, dorso o espaldas, para reemplazar el morro de otro caballo. Las palmaditas firmes y aplastantes no son expresiones del lenguaje equino para decir “muy bien” porque parecen mordiscos o coces-cortas, rápidas y desagradables-y son exactamente lo contrario de lo que usted quiere decir. Las caricias son claras, significativas y positivas.

Mayo 21st, 2009 a las 20:33
Muy buena información, opino que lo más importante es entender que el caballo es un ser vivo al que hay que tratar con cariño, dulzura y respeto, pero también con muy firmeza.
Si deseas compartir información y estar actualizado en noticias del Mundo Ecuestre puedes consultarme.
Agosto 24th, 2009 a las 17:46
Sii señor!! muy buena lección que vendria muy bien a muchos “animales de 2 patas” que se creen que por pegar y llevar al lÃmite a su caballo con brutalidades se creen “entendidos”.
Y estoy totalmente de acuerdo con todo lo que escribes.Briza solo tiene 16 meses,pero cuando hace alguna trastadilla con un “no” firme le llega,sabe que hizo mal y apoya su cabeza en mi cuerpo como pidiendo perdón,le devuelvo el abrazo y lección aprendida.Como bien dices (y no soy entendida sino novatilla) con cariño,paciencia y voz firme de castigo y premios cuando lo merecen,entienden muy bien.Y el sentirse protegidos también estoy de acuerdo.
Enhorabuena y seguiré leyendo.Un saludo desde Galica.
Enero 12th, 2010 a las 23:27
que bien !! estan mui buenos esos consejos me sirven mucho para lograr el rendimiento y mejores cosas con estos animales si puede envienmen mas informacion a mi correo …gracias …
Julio 29th, 2010 a las 23:53
cuanto vale un caballo pura sangre